RATATOUILLE Y LOS ANCLAJES

// Marzo 15th, 2010 // Uncategorized

ratatouille.rataSi hay una película que refleje de una manera pasmosa lo que debe ser un producto esa es Ratatouille, de Disney-Pixar.

Ratatouille es una rata cocinera que “trabaja” ayudando a un torpe aprendiz de cocinero en un acreditado restaurante de París. La escena clave  de la película llega cuando el más afamado e impecable crítico gastronómico de Francia anuncia de un día para otro que aparecerá en el restaurante del protagonista para auditar la calidad de la cocina del mismo.

El crítico pide que le sorprendan de la mejor forma posible y la rata se pone manos a la obra. Prepara un plato de esos que da pena hincarle el tenedor para no estropearlo –ver la ilustración más abajo-: tiene un colorido  y una armonía que cautiva, hasta consigue que el espectador olvide que está en una película de animación. Cuando el paladar del crítico contacta por primera vez con la comida, la película nos transporta al cerebro del exigente comensal y nos muestra las sensaciones que experimenta en el mismo: fuegos artificiales, confeti, serpentinas, fiesta y una espiral que, a modo de flash-back, nos lleva a cuando el crítico tenía diez años y se reencuentra con la cocina de su madre y con los sabores de su infancia.

Percibimos la realidad a partir de nuestraratatouilles experiencias y creencias previas. A un producto le exigimos que tenga unos atributos, que cumpla con nuestras expectativas y, si puede ser, que nos sorprenda. El producto debe encajar con lo que nos gustaría percibir. Es un proceso no consciente. Deseamos que, como en el caso de la película, además de los atributos externos que nos conectan  con nuestro cinco sentidos, nos transporte a otra dimensión, a nuestra propia vivencia.

De ahí la importancia de conocer en profundidad a nuestro cliente. Sobre todo porque los productos, aunque se puedan ver y tocar; en la mayor parte de los casos ni se saborean, ni se escuchan, ni se huelen. Por eso es crítico que unamos la experiencia de compra del cliente, conocer sus gustos, sus necesidades y sobre todo trabajar los anclajes que tenga con su pasado.

Y cuando hablamos de pasado, cuanto más lejano sea éste mejor. ¿Por qué?, muy fácil: porque cuando hacemos un barrido de nuestra memoria, tendemos a recordar los mejores momentos de nuestra vida y éstos, normalmente, están anclados en nuestra infancia y adolescencia. Es decir, en un tiempo donde no teníamos responsabilidades, donde no nos arrepentíamos ni de nuestras acciones ni de nuestras omisiones, donde no era necesario buscar la felicidad porque ya estaba con nosotros, donde, en suma,  nuestra estúpida insolencia fruto de la edad nos impedía valorar la comida de nuestra madre.

4 Responses to “RATATOUILLE Y LOS ANCLAJES”

  1. NACHO SIBÓN dice:

    Sorprender, Informar y activar. Eso aprendía en los tiempos el los que me dedicaba al maravilloso mundo de la publicidad.

    Sorprendes al receptor (cliente o consumidor) con algo ingenioso, en el fondo, en la forma ¡o en el envoltorio!…

    Informas de las cualidades beneficiosas de tu producto o servicio.

    Activas a su consumo con una buena dosis de ambos dos ingredientes anteriores, y -como decía Celia Cruz- con un poquito de sazón, o “Aaassuuuuucaaaaaar”.

    Así, el ratatouille, soprende por su aparente simpleza, pero cuidado “envoltorio”… que a su vez informa de sus ingredientes. activa al consumo… y mmmm… el feed back es extraordinario.

    Por cierto, que cuando voy a casa de mis padres, – que a más de 1.000 km., es a mi pesar una vez al año… le pido a mi madre que me haga “pescaito frito” y “empanada Gallega”…

    ;-)

    Un Saludo a todos!!

  2. Fernando Escudero dice:

    La verdad es que me identifico plenamente con el crítico gastronómico. Sin ir más lejos, el viernes pasado tuve la ocasión de experimentar cómo mis papilas gustativas experimentaban una serie de sensaciones casi olvidadas, por desgracia, gracias al gorrín con el que Kinouille nos deleitó en su sociedad…….bendito asado.
    Pero tengo un amiguete tudelano cuyo producto no es el del gusto de absolutamente nadie que yo conozca del planeta Tierra, pero a su vez es impepinablemente necesario en nuestra cultura, por lo menos. La verdad es que es un verdadero artista porque los argumentos para defender su producto son un poquito delicados e interactuar con el cliente directo es imposible….por lo tanto, y bajo mi punto de vista, mi amiguete es un artista, insisto.
    Alguna vez se me ha insinuado y en broma me ha dicho: “Bueno Fer, a ver cuándo vamos preparando algo pues??!!”, a lo que le he contestado: “Lagarto,lagarto!!!!” el Rober vende lápidas.

  3. Hola Miguel.

    Importante! El envoltorio con que nos presentamos! ¿porque a una entrevista vamos de traje o a otra con vaqueros? Claro, depende de al cliente al que vamos a visitar. Ponernos a la altura nos hará ganar su confianza, ya de primeras, ir mejor vestido que él, le hará sentirse inferior e incomodo, ir vestido no a su altura, te hará parecer menos profesional…
    Un abrazo,

  4. kim dice:

    le sirvio mucho ami ermano .

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