Jueves sociales, ley “antisobaco” y otros aromas
// Febrero 14th, 2011 // Uncategorized
Recientemente he oído hablar de una nueva moda a la que llaman los Jueves Sociales. La cosa consiste, -según me contaron- en que cada jueves y de manera alternativa, cada uno de los miembros de una pareja se va, como popularmente decimos, “de marcha”. Mientras tanto, la otra media naranja se queda al cuidado de los herederos de la familia. El fin, al parecer, es “desconectar” del trabajo y de la familia –ignoro si por este orden-, al menos una vez cada quince días y así disfrutar de una noche alternativa, con personas diferentes, en locales de ambiente, con música chill-out.
Es un fenómeno que triunfa en un perfil cuarentón, yuppie y pijo. Profesionales, empresarios, directivos y, sobre todo, funcionarios de clase A o B. Acomodados que añoran la marcha de los ochenta con la pasta de los años diez. Que gastan en bares que, ahora sin humos, no contaminan sus trajes y perfume de marca. Engominados con entradas y placenteras barrigas ellos, acompañados de los carmines sobresalientes y los abalorios de playa de enero de ellas. Rebañan crianzas y chardonays mientras brindan por nada y mordisquean el pincho reyno gourmet ganador del concurso a la mejor creación de “Pamplona Fusión”. Los más, en improvisadas terrazas de dos paredes para poder fumar, rodeando una lámpara de queroseno y una cuba que anuncia en su costado un fino gaditano y que sirve de mesa donde apoyar sus copas y tapas.
Las redes sociales hacen su trabajillo en esto de los jueves sociales. Ahí están los “Facebookarionos” que son unos seiscientos millones de almas repartidos por todo el planeta. Habrá que tenerlos en cuenta viendo cómo un informático egipcio llamado Whael Godin, ha sido ya reconocido como el origen del temblor que al final, gracias a la red social por excelencia, se ha convertido en terremoto y ha tumbado el faraónico sillón de Mubarak. Pero en los jueves sociales, además de la red de Zuckerberg, están los “contactos off line” de toda la vida, los “twitteros” y los “linkedineros”, por este orden, que son también dinamizadores de esta original propuesta del día de la mitad de la semana. Vamos, parece ser que la batalla por tener cada vez más relaciones va ganando a la de las pocas relaciones pero de verdad. Según se ve, es más importante ampliar la red de contactos que profundizar en las relaciones que ya se tienen, empezando por la propia familia. Padres y madres que apenas se ven entre ellos y tampoco a sus hijos a lo largo de la semana y que, cuando a última hora del día, en el calor del hogar, pueden tener un rato para mejorar los vínculos tan profundos que les unen; prefieren salir a degustar un crianza con cacahuetes con el primer desconocido o desconocida que se les ponga por delante. Luego nos preguntamos por qué aumentan en Europa Occidental los divorcios, los casos de soledad y, ligado a todo lo anterior, los cuadros depresivos.
A todo esto, con la ley antitabaco en el centro del huracán dialéctico de no pocas tertulias; he leído este fin de semana en el EL MUNDO un reportaje en donde, utilizando de nuevo las redes sociales, muchos jóvenes han creado grupos para exigir una normativa “antisobaco” en los bares. En esas están -sigue al artículo-, empresas como A de Aroma, que se encargan de hacer “un estudio” para poner un olor característico al local mitigando a la vez el olor a humanidad o a fritanga. Es decir, lo que ya ocurre en algunas tiendas, aplicado a la hostelería. Vamos, cuestión de marketing olístico.
Así, los jueves sociales pueden tener identidad propia: Un restaurante que huela a chistorra de manera perenne, otro a alcachofas de Tudela, otro a pacharán, otro a ajoarriero,… Cualquier aroma que nos recuerde la visión de los platos que nos hacía nuestra madre y que nos incite a arrojarnos a la barra a consumir, a compartir y a relajarse de la tensión del jueves con el primer desconocido que pase.
Yo prefiero el calor de la chimenea de mi casa, ayudando a mis hijos a hacer las tareas y observando cómo progresan, o preparando la cena de la familia para luego compartir en la mesa los avatares del día con un buen crianza, eso sí, de mi propia bodega.
Y mira por donde, me voy a la cama con una sonrisa de oreja a oreja, con el regusto de los aromas y los sabores del calor de mi hogar.
Para mí, eso sí que es vida. Huela como huela.

Hola a todos!!!
Miguel, en tu reflexión se ve (o al menos yo veo) a un hombre maduro y satisfecho, ya que si no fuera así estarías deseando a los JUEVES SOCIALES.
Es cierto que llevamos un ritmo de vida un tanto esperpéntico en su amplio sentido, dándole importancia a “cosas” y no a personas, relaciones, contactos, etc. etc. y una vez se entra en la vorágine se ve difícil la salida. Seguramente esta reflexión también es fruto de mi madurez y todos tus seguidores más jóvenes no estarán de acuerdo.
Chic@s: La juventud sólo se cura con el tiempo. DISFRUTARLA.
Un beso.
Holas,
A mi que mas me parece la reflexión del enamorado en su dia….
La verdad que esas salidas de jueves o cualquier otro dia la suelo hacer con mi pareja, pero una escapada como la de ayer con un proveedoramigocliente, asi todo junto y por partes, con unas partidas a los bolos una carrera de Karts y una cena frugal con una cerveza tambien me mando al sueño de los justos con una sonrisa, compartida con mi pareja al llegar a casa a una hora prudente.
Salu2
Jueves sociales??!!!! Hoy precisamente comentando con mi suegra los distintos avatares de matrimonios varios (o alcagüeteando, como dicen en mi pueblo) me ha dicho una frase que me ha recordado el artículo de esta semana:”el que en el matrimonio acierta en nada yerra”…cierto como la vida misma. Y por otra parte, mañana será mi domingo social: comida en Tudelá con la familia, bien regada con vino denominación de origen ribera del Ebro, bodega de Fernando Escudero I y a elegir: reserva, crianza o del año, pa envidia de todos. Eso sí que es marketing olístico-gustativo.
El patriarca cumple los 70. La ocasión lo merece.
Salu2.