Phil Connors y la marmota de Punxsutawney
// Marzo 7th, 2011 // Uncategorized
Uno de los vendedores más histriónicos e insoportables que nos ha dado el cine ha sido el vendedor de seguros de vida que aparece en “Atrapado en el tiempo”. Una gran comedia, de las mejores del cine de los noventa. Phil Connors (inolvidable Bill Murray) disfrutaba del Día de la Marmota una y otra vez encerrado en el frío pueblo de Punxsutawney en Pensilvania. Y es que cada 2 de febrero, en la fiesta local de esa localidad, adivinan cuanto durará el invierno en función de cómo se comporta una marmota.
El estresado vendedor de seguros aparecía por la calle en la misma acera en la que Phil iniciaba su repetido día. El tipo, con su abrigo, maletín, sombrero con pequeña plumita, cara de empollón y sonrisa forzada, -imborrable en su ya de por sí cómica faz-; era al parecer un compañero de la niñez del protagonista. Cada día, mejor dicho, cada mismo día repetido, ocurría la misma escena: el vendedor se acercaba Phil Connors quien rechazaba siempre la propuesta de comprar un seguro. En un momento dado incluso, ya harto de que su día se repita una y otra vez, actúa con violencia sobre el vendedor. Eso sí, al final de la película, cuando entiende que la manera de salir de su situación es cambiar radicalmente su vida, se muestra amable con él y le compra, no uno, sino varios seguros.
Bueno pues hoy es lunes día 7 de marzo, y hace justo un mes, también era lunes siete. Es decir, marzo, una vez más –todos los años salvo los bisiestos- se repite con febrero. Y el frío que hace esta mañana también se parece mucho al de hace un mes. Incluso el sol inunda el gélido amanecer y anuncia un hermoso día. Con lo que si has oído la misma canción en el despertador de hace veintiocho días, puedes empezar a preocuparte.
Pero tranquilo –o intranquilo, según se mire-, que hace un mes las cosas no estaban igual. El 7 de febrero Camacho era todavía el entrenador de Osasuna y no habíamos ganado todavía fuera de casa. Gadafi no existía más que para los libios y Mubarak permanecía sentado en su faraónica poltrona pese a que ya desde hace unos días se la estaban balanceando para que callera de la misma. También podíamos correr a 120 km/hora por la autopista cosa que, desde hoy mismo no lo vamos a poder hacer. “El discurso del Rey” se pasaba sin pena ni gloria en salas de cine de autor como las de los Golem de Yamaguchi en Pamplona. Y, hablando de seguros, nos salían más baratos. Y todo, por la resolución de un juez perdido por las europas, que ha decidido que discriminar positivamente a la mujer en el precio de una póliza, es atentar contra la igualdad de género. Es decir, que a una mujer le salga más barato un seguro de vida cuando su esperanza de ídem es mayor, atenta contra la dignidad de las féminas. Alucinante.
Pero, a lo nuestro. También, desde el punto de vista de las ventas ya han pasado los dos primeros meses del año y abordamos la recta final del primer trimestre que, sin duda, marcará tendencia de lo que puede ser el año 2011. Este es un mes para vaciarse en lo comercial. No tenemos fiestas que nos distraigan y, a pesar de que vamos a poder hacer menos visitas por culpa del Gobierno (si vamos a 110 km/hora vamos a tener que acortar la ruta); tenemos que meterle a las mismas toda la intensidad comercial del mundo. Sumemos también que el día ya alarga más. Así, la sensación de trabajar de noche desaparece por lo que, inconscientemente, aprovecharemos más “el día”.
Si la cosa te va bien ahora y ya te iba bien el 7 de febrero el consejo es fácil: sigue igual pero no te duermas. Si la cosa no te iba bien hace un mes y ahora tampoco; también el consejo es fácil: CAMBIA EL MÉTODO DE TRABAJO. Y es que significa que algo no
funciona. Que algo no estás haciendo bien. Ya sé que puedes echar la culpa a la economía, al Gobierno o a Gadafi, pero créeme, no la tienen. Tampoco la tiene la competencia que, si achucha es porque vende o entiende que puede vender. Ni la coyuntura, ni mil cosas que nos queramos inventar.
En Atrapado en el tiempo nos topamos con una fábula con una enseñanza fantástica: podemos rebelarnos ante las circunstancias o podemos hacer lo que esté en nuestra mano para tratar de cambiarlas.
Y es que en el cambio, en la búsqueda del mismo, es donde encontramos la felicidad. No te obsesiones tanto por tus ventas. Simplemente trabaja para tratar de conseguirlas. La recompensa la encontrarás en la misma búsqueda de los resultados, no sólo y no tanto en el logro de los mismos. La satisfacción a la hora de alcanzar una meta es tan gratificante como efímera. La verdadera satisfacción reside en el propio proceso, en la búsqueda de la excelencia. Por eso, lo verdaderamente importante es tratar de hacer, -como Phil Connors en la película-, las cosas mejor día tras día.
Te darás cuenta que cuando alcances los objetivos que te hayas propuesto o te hayan propuesto, tu alegría será grande aunque pasa pronto. ¿Por qué? Porque un nuevo horizonte se abre ante ti. Tras alcanzar una meta viene otra, y otra, y otra… No busques, por tanto, llegar a un estado de, llamémosle, tranquilidad comercial, porque éste no existe. La venta es constante evolución: clientes que se caen, clientes que se enfadan, clientes que exigen, clientes nuevos,… No trates -insisto-, de llegar a un estado ideal porque éste, afortunadamente, no existe. Es lo más apasionante de nuestro trabajo: cada día, al contrario que en la peli de la que hoy hablo, es diferente y es un nuevo reto.
Y como no somos marmotas no sabemos cuándo va a acabar el invierno. Pero sí sabemos que si cada día nos esforzamos por hacer las cosas mejor llegarán los resultados. Y si para conseguirlos no sólo las tenemos que hacer mejor sino que también las tenemos que hacer diferente, las haremos igualmente; porque somos vendedores y entendemos que nuestra recompensa está en sacar el mejor partido a cada transacción, con cada cliente. Es decir, que si para conseguir los objetivos, debemos cambiar el método de trabajo, lo haremos sin dudar porque eso es, sin duda, lo más inteligente y, en suma, lo que se espera de nosotros.
Aquí y en Punxsutawney.

Hola hermanos del Rock’n'roll…
“Asín” que he tenido que tirar de cuñada para poder hacer unas visitas esta mañana.
Me sorprende que siendo las 17:39h. todavía nadie haya dejado su comentario en el blog del Maestro.. muy mal “cachoperros” (como decía “Steve Urkel”).
Esta semana es un asco… ¡¡semana de carnaval para los niños!! (yuju)
La cosa esta muy muy chunga… pero “masomenos tengo calculado que -al menos en mi producto- tengo un 8 ó 9 % de éxito.. así que necesito hacer más de 300 gestiones para sacar adelante este proyecto, al que llamo “Txiki Cheque”…
así que sabiendo el porcentaje de “éxito” no me desespero al llevar más de 130 visitas hechas…
¡¡¡Pero esta “M” de semana de Carnaval o “semana blanca” es una KK…!!!
Por lo demás tutto ba bene.
Y, en efecto, como dice el Maestro, si no cambias nada: nada cambia… así que unos días hago “puerta fría”… otros llamadas, otros contactos antíguos, otros “feed back”…
Larga vida al rock’n'roll amiguitos…!!
Como siempre Miguel, o maestro, como a mi me gusta llamarlo. Nos da varios respuestas a nuestras dudas y frustraciones. Quiza por lo sencillas, nos cuesta creernoslas. Yo os puedo decir que me funcionan los cambios. Aunque suene arriesgado, es mejor que seguir con lo que no funciona y echarle la culpa a todo el mundo. Lo unico que conseguimos es cabrearnos y que todo siga igual.
Gracias “maestro” por tus consejos, y por tus peliculas. Me imagino que “el discurso del rey” la tendremos pronto en tus comentarios.
Un abrazo, Javier G. Vidal
Como decía el gerente de una muy importante empresa de lácteos española: “hay que moverse constantemente en una zona de cierta incomodidad”. Y como dice el dicho: “camarón que no nada….”. De todas formas los cambios resultan complicados pero cuando son necesarios para avanzar o evolucionar hay que interiorizarlos, perderles el miedo y tirar pa´lante.
Si te marmoteas estás listo, y más en esta época tan complicada de cambios, turbulencias y demás fenómenos por descubrir.
Salu2
Como saber si se va en buena direcion; Si suben las ventas?….me da la impresion de que hace falta tiempo para saber si la decisiones que hemos tomado son las correctas, si hemos cambiado la forma de hacer la cosas los resultados tardan en llegar……..y aveces no son los esperados, pero no cabe duda dee que hay que pensar lo que la empresa quiere y hacia donde se va.
PD; He vuelto ¡¡¡¡¡¡¡ Tengo todas tus reflexiones guardadas para leerlas poco a poco , un abrazo maestro.