Torrente y Tasio: Sólo tienen en común la T.
// Abril 4th, 2011 // Uncategorized
Lo cierto es que el cine español no me gusta mucho. Más que no gustarme es que creo que una industria debe ser rentable por sí misma, sin ayudas externas a modo de subvenciones. No me gusta que se hagan “leyes del cine” para que, por ejemplo, se obliguen a cadenas de televisión privadas que no reciben subvenciones a que, parte de sus beneficios, se destinen sí o sí a la producción de cine en sala grande. De ahí que, cada vez que vamos al cine, veamos en los títulos de crédito que tal o cual cadena “colabora” en la película.
Eso hace, por ejemplo, que productores, directores y hasta actores o actrices, rindan pleitesía al gobierno de turno como se ha visto, y sin disimulo alguno, en los últimos años.
Entiendo que en un momento determinado se pueda subvencionar el cine. Por ejemplo en películas en las que se recree una época histórica o en documentales donde el medio cinematográfico llega mucho más y mejor que a través de otros canales. Pero no subvencionando las mediocridades que se exhiben en nuestras pantallas y que, en mi opinión, no reflejan ni el pensar ni el actuar de la sociedad española, sino más bien, la manera de comportarse de unos pocos.
Claro que a lo mejor tenemos lo que nos merecemos. Ahí tenemos a Torrente 4 que en el primer fin de semana de emisión se convirtió en la quinta película más vista de la historia de este país. Una bufonada hecha eso sí, con un gran presupuesto, y cuyo mayor interés radica en conseguir que sean actores por un día gente del mundillo del corazón, políticos o futbolistas. Es decir, personas conocidas que atraen a su vez a sus seguidores y que, hasta el estreno de la cinta, su aparición se mantiene, en la mayor parte de los casos, en secreto. El resto es hacer una promoción de la película muy inteligente donde, precisamente el interés está en el ocultismo: quién sale. A partir de ahí, se organiza un viral en internet que los seguidores de la saga, la mayoría jóvenes de procedencia urbana, van enriqueciendo y difundiendo hasta que aparece la peli que, normalmente, defrauda dadas las altas expectativas generadas. Pero el efecto está hecho: taquillón para satisfacción de los productores. Entre ellos por cierto Antena 3.
Bueno pero dicho esto, que tenía ganas de desahogarme, esa es la verdad; aquí traigo a colación una película española por la que ya han pasado los años y que nada tiene que ver con la película de Segura. Me refiero a Tasio, la ópera prima de Montxo Armendariz, el realizador pamplonés que realizó con esta película un más que interesnante retrato antropológico de la sociedad rural navarra de principios del siglo XX. Que no todo el cine español es malo.
Son varias las escenas de la película donde aparece un frontón como telón de fondo. Sin duda, el mejor y en muchas ocasiones único entretenimiento de no pocos pueblecitos perdidos entre las montañas y valles de Navarra. Y en el frontón, bien con la mano o con una herramienta, se golpea una pelota para que ésta venga devuelta y el contrario la pueda volver a golpear de nuevo.
En la entrevista de ventas, en el momento de hacer preguntas para conocer las necesidades de nuestro interlocutor, se utiliza una técnica parecida. En el anterior episodio de estas reflexiones hablábamos de las preguntas abiertas, ideales para sacar información. Pero a partir de aquí viene el trabajo de escucha que es muy complicado y ahí nos va a ayudar la técnica del frontón. Pero antes veamos las causas por las que nos cuesta tanto escuchar:
- Impaciencia: Queremos conocer cuanto antes el resultado “del partido” sin jugarlo. Es decir, que pensamos que escuchando sólo estamos perdiendo el tiempo ya que si lo agotamos en la escucha lo perdemos en la argumentación. En cambio, no es un tiempo perdido, al contrario; cuanto más escuchemos al cliente más sabemos de él y así argumentaremos sólo lo necesario. Lo que es realmente de interés para él.
- Inferencia: O tendencia a suponer. Los vendedores jugamos a adivinar lo que van a decir los clientes. Quizás porque con clientes tipo al que nos encontramos en el momento de la entrevista ya hemos estado y, sus respuestas, suponemos que serán más o menos parecidas a las de otros. Nos decimos que para qué preguntar y luego escuchar si ya sé lo que va a decir. Gran error también. Cada cliente es un mundo y sus necesidades, disfunciones, problemas u objeciones, son diferentes en cada uno de ellos.
- Incomodidad: Es más fácil hablar que escuchar. Los que dicen que hablan mucho en ventas dicen que es porque están muy seguros de lo que cuentan y porque así dominan la conversación. Lo primero puede ser pero lo segundo es justo todo lo contrario. Una conversación la dominas cuando escuchas, no cuando hablas. El que pregunta es el que tiene el control. El que habla, en cambio, lo pierde normalmente porque tiene más posibilidades de equivocarse.
La técnica del frontón nos sirve para seguir profundizando en la escucha activa. Consiste en lo siguiente: tras lanzar una pregunta a nuestro interlocutor, tras contestarla, aprovechamos la última palabra dicha por nuestro interlocutor y se la volvemos a lanzar en forma de pregunta para que amplíe información. Así sucesivamente, golpeando la pelota y recogiendo el rechace y vuelta a empezar. Veámoslo con un ejemplo de un comercial de una empresa de seguridad:
- En cuanto a medidas de seguridad para su empresa ¿qué es lo que más le preocupa?
- Bueno, tal vez el tema del fin de semana donde la empresa queda más desprotegida porque a pesar de los perros…
- ¿Los perros?
- Sí. Tengo un par. La verdad es que no son agresivos pero al menos intimidan con sus ladridos.
- Vamos que al menos se les oye, ¿no?
- Sí. Pero eso no me garantiza nada salvo que en las naves cercanas haya alguien o, en el mejor de los casos, que coincida que el guardia de seguridad del polígono pase por ahí haciendo la ronda.
- Bueno, veo que tienen algún de tipo de vigilancia en el polígono, ¿en qué consiste esa ronda de vigilancia?
- …
Así podríamos seguir. El cliente no se incomoda ante tanta pregunta porque en realidad, para él, es una misma ya que es profundizar en algo que él mismo ha dicho. Es decir, parte de sus argumentos. Como se puede apreciar en el ejemplo, quien domina la conversación es el vendedor. ¿O no?
Volveremos con más técnicas para hacer hablar al otro y potenciar nuestra escucha activa en próximos capítulos. Técnicas menos agresivas por cierto que las del policía fascistoide de Torrente.

Qué bueno es cuando el cliente se abre y responde y pregunta con total cordialidad. Por otro lado, los clientes también tienen sus armas a la hora de sacar información del vendedor.
Pero no es nada agradable, y gracias a que no ocurre habitualmente, cuando te encuentras a un jefe de compras que no habla NADA; esa persona sin expresión y observador, que parece hasta que le molesta tu presencia. En estos casos ocurre que romper el hielo puede no ser difícil pero descubrir su funcionamiento y necesidades es complicado. Aquí es cuando abres el catálogo de productos con mayor rapidez… y empiezas a hablar…
¿Es esta una buena pregunta?
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Si… si es ésta es una buena respuesta.
¡Qué cierto es que en no pocas ocasiones, el cliente no dispone de tiempo para atendernos, y queremos rematar la faena sobre la marcha…
Yo suelo preguntar ¿qué te parece lo que te he expuesto? ante el “no seee…” añado ¿qué es lo que más te ha gustado?…¿Y lo que menos?…
(Esta semana cierro el 1º “Txiki Cheque”… más de 250 gestiones.. para 30 Cheques… uff!.)
nacho@txikicheque.com
Agradeceremos las vacaciones de semana santa, que a mi el furbol me da un poco igual. Respecto al cine español, tienes mucha razón. A mi no me subvenciona nadie. Y ademas la calidad de las peliculas, muchas veces deja mucho que desear. Respecto a los clientes, necesitamos saber que es lo que necesitan para poder ofrecerles el servicio o producto que necesitan. Y no hay mejor manera de enterarse, que sea el mismo cliente el que te lo diga. Pero para eso tenemos que escucharlo, que es lo dificil. Nos gusta mucho escucharnos a nosotros mismos, Para demostrarnos lo que sabemos o creemos saber.
El otro dia un cliente nos regalaba los oidos con toda clase de cumplidos porque le habiamos hecho un trabajo, que para nosotros es algo bastante normal. Pero es lo que queria. Bueno, pues eso, que acertamos. Y no hay mayor satisfaccion que la podemos dar si acertamos con lo que el cliente busca o necesita. Tendremos que tener las orejas bien atentas.
Un abrazo, y gracias por recordarnos Miguel, (una vez mas) que el cliente es quien importa.
Hola amig@s:
De películas tipo Torrente, a los que no nos gusta ese tipo de cine (como a mí), mejor ni mencionarlas, no perder ni un minuto de nuestro tiempo en ellas y el tema SUBVENCION…. abre las carnes un montón.
Mi abuela siempre decía: Su aprende más escuchando que hablando. ¡¡ Qué sabia era !!!! Eso que, creo, se murió sin saber nada de Marketing, Clientes, Comerciales, Mercados, etc. etc.
Siempre volvemos a lo básico: Sentido común y prudencia y a partir de ahí el día a día nos van enseñando. Siempre se aprende algo….hasta de las abuelas.
Saludos
Santiago Segura: Pésimo director. Excelente comercial.
Presupuesto de promoción TORRENTE 4: 4 camisetas, amiguetes y cachondeo.
¡Que pasa, Miguel! ¡Nos hacemos unas p…..preguntillas?
Más humor con los clientes, y éstos con los comerciales. Que la vida son 4 días y 2 de crisis.
Buenas ¡¡¡
Que buenos recuerdos me ha traído leer esto, me refiero concretamente a “TASIO”.
La vi en su estreno en cartelera en los Cines Golem, bueno, me llevaron a verla, era una canijo entonces y recuerdo perfectamente que todo el alrededor de los cines era un descampado donde se aparcaban los coches, los que iban ahí, claro, por estaba en el quinto pino… no era Pamplona…
Me impacto muchísimo la película (me encanta todo lo rural), lo simple y complicado a la vez que era todo, cazar, comer, “el baile”, las mozas, etc… y lo bien desarrollado y reflejado que esta la evolución de la vida, de los años (niñez, juventud, etc…) del protagonista.
Refleja un ciclo completo lleno de sencillez y a la vez complejidad para poder ir tirando; algo diferente que ahora, supongo.
Creo que la he visto cuatro veces más por lo menos y no me cansa; es como “Doce hombres sin Piedad”, que se puede ver veinte veces y sigue molando.
Gracias por el recuerdo.
Saludos ¡¡¡
Jaime
What illuminating piece!!