¿Y si me geolocalizo?

// Abril 11th, 2011 // Uncategorized

autobusesHe leído la anécdota en un conocido blog de marketing que me recomendó un amigo: un autobús de una conocida empresa asturiana hace la ruta de Madrid a Zaragoza. En el trayecto al conductor le da por encenderse un puro que para eso es domingo tarde y “me echan al Madrid por la radio”. En estas que los viajeros se empiezan a enfadar con justificada razón y trasladan al impávido chofer su malestar. Éste les manda al carajo ya que, al parecer, el también tiene su queja y no es que no pueda estar en el Bernabeu, que evidentemente no; sino que ni siquiera puede asentar “la Faria” ni quince minutos en el bar “del 103” de la nacional dos, salvo multa de las gordas por inhalar humo en el local.

Total que un joven viajero del humeado autobús, enciende su smartphone –algo más que un móvil, para los no avezados- y busca si la empresa de autobuses tiene cuenta en Twitter. Y mira por donde así es. Le escribe un mensaje a la empresa donde, a modo de desahogo,  narra la historia del conductor y su puro. Mientras tanto, el conductor, celebraba a golpe de bocinazos y saltos sobre su butaca un gol del Adebayor ese que, a punto está de mandar al cuerno el puro de la discordia que sostenía entre los regordetes dedos de su mano izquierda. 

Bueno pues la cosa acaba en que la empresa propietaria de los autobuses, tras recibir el mensaje o “tweet” en forma de queja del joven usuario, llama al móvil del conductor quien, sorprendido, se encuentra con una falta leve que puede acabar en grave si no apaga su cigarro de manera inmediata.

Está claro que los jóvenes empiezan a mover el mundo y si no que se lo digan a los países árabes. Escuchaba  hace unas fechas  a Guillemo de la Dehesa en un foro sobre internacionalización en Zaragoza que, en esos países, cerca del sesenta por ciento de la población son jóvenes y la mayoría de ellos se encuentran en el paro. El origen de la revuelta es el mismo de tantas otras a lo largo de la Historia: están empezando a pasar hambre por la subida del precio de los alimentos.  Y ahí están los internautas de la media luna. Jóvenes a los que les importa un bledo que el conductor de un autobús en El Cairo fume un puro o dos en un trayecto, pero que están hartos de que en su país mande con puño de hierro la misma cara que ya mandaba a sus padres. Con todo ello se agarran a su terminal móvil para movilizarse -valga la redundancia-, movilizar a los demás, y ser altavoz para el mundo de la cruda realidad que graban con el sistema de vídeo-cámara de su aparato.

La historia del autobús tiene una moraleja: el inconveniente de vivir en una aldea es que hagas lo que haga lo saben hasta las vacas. Pero es que ahora vivimos en la aldea global. Con lo que los buenos profesionales tienen la de ganar y, por el contrario, el malo, el vago,  el engreído, el tirano, el Mubarak de turno o del puro; la de perder.

Pero para no hablar sólo de penalizar, las redes sociales también están para complacer. Así, se pueden aprovechar las mismas para tratar de atraer al público objetivo a un negocio.  La cosa consiste en lo siguiente: entras en un comercio y haces “check in” con el móvil. Es decir, hago constar en las redes sociales que en ese momento estoy dentro del mismo. Automáticamente puedo recibir un mensaje con una oferta que puedo canjearla en caja simplemente enseñando mi terminal. Pero además, como quiera que lo he dejado constar en las redes y éstas son públicas para mis seguidores o amigos, todos saben del chollo que supone comprar en ese negocio o que, simplemente estoy ahí y pueden localizarme y juntarse conmigo si están transitando la misma zona que yo.

No acaba ahí la cosa. Puedo avisar que estoy transitando por la calle San Nicolás de Pamplona y, en el momento, aquellos locales a los que “sigo” o soy “amigo” pueden  ofrecerme un pincho con bebida a un precio bastante más asumible que los delicatesen de la Semana del Pincho que acabamos de finiquitar.

El autobús de la línea Madrid-Zaragoza lleva un geolocalizador que hace que se sepa en cada momento dónde está cada uno de sus vehículos. Lo que no sabían hasta ahora es qué es lo que hace un chofer. Ahora ya lo puede saber. También, siempre que el usuario activa voluntariamente la opción de geolocalización, sabe si el joven que denuncia en Twitter al conductor va realmente en ese autobús. No sólo eso, la empresa de autobuses puede enviarle un mensaje a través de la red social para,  en premio por haberse quejado del chofer del puro, cuando llegue a la estación; puede pasarse por la oficina de la compañía autobusera a recoger un vale para un próximo viaje gratis o con un gran descuento. Incluso, apurando un poco, si la compañía indaga en su perfil público en distintas redes sociales, puede descubrir que su pasión son las novelas históricas con lo que pueden regalarle además el último libro de Pérez Reverte o de Matilde Asensi. ¿Qué pasará a continuación? Fácil, que el joven usuario del autobús contará en las redes sociales a todos sus amigos y seguidores el detallazo de esa compañía, con lo que la prescripción que puede hacer de la empresa de transportes es impagable. Si ese detalle u otro, la empresa la hace con más usuarios de ese mismo autobús o de otros, consiguen hacer una campaña publicitaria de alto impacto a un coste muy reducido.   

La mayoría pensará que todo esto ni le va ni le viene ya que no tiene un móvil así. Para su intranquilidad  -o tranquilidad, según se mire-, le diré que hace unos años tampoco quería una cámara de fotos en su terminal. Es decir que en breve no vamos a tener la posibilidad de elegir. Habrá también quien piense que todo esto nos va a volver locos. Quizás.  Pero yo me quiero quedar  con la parte positiva de esta historia. Aquella que sirve para derribar tiranías o para señalar a los malos profesionales que no respetan a los demás  y se ven obligados a apagar su puro y a tragarse su orgullo gracias a un simple “tweet”.

4 Responses to “¿Y si me geolocalizo?”

  1. Jaime dice:

    Buenos días,
    Está claro que te montas en el tren si o si; Me refiero a las nuevas tecnologías.
    Ahora, no sé que me da más miedo, hacer el viaje tragando el puro o que “pilote” en ese momento el resto del viaje alguien que le han quitado su preciado puro y se mete en el bolsillo su no preciada “falta leve”, jejeje…
    Bromas aparte, está claro que esta evolución nos ayuda a mejorar “on-line”, pero no hay que dejar de decir que es como todo lo nuevo, un arma de doble filo y lo importante es utilizarla con responsabilidad y sensatez. Lo mismo que ayuda, puede destruir sin merecerlo.
    Es una herramienta exponencial, pero el poder lo tiene quién está detrás de ella y en algunos casos, solo algunos, quienes tienen que evolucionar son aquellos que están detrás de ellas. Pero bueno, es como algunos tipos de prensas, que publican lo que quieren… Pero como ha pasado siempre.
    Está claro, nos subimos al tren, que es lo que toca y actuamos con responsabilidad ¡¡¡
    Gracias ¡¡¡

  2. Ioseba dice:

    Muy interesante lo de la geoloacalización. Hace poco estuve en curso impartido por Guzman Garmendía en Foro Europeo y este era uno de los temas.
    Yo ya tuve un pequeño problema con mi compañía telefónica y tras llamar al servicio de atención al cliente y no recibir una solución publiqué mi queja en Twitter y en pocos días habían resuelto mi problema.
    FUNCIONA
    Gracias Miguel.

  3. Javier dice:

    Hola Miguel. Me gusta la idea de sacar la parte positiva de la cosas. En cuanto a la tecnologia… estamos en constante evolución,pese a quien pese. Pero no tenemos que perder nuestra identidad, ni nuestro punto de vista individual. Estamos en la aldea global, pero me da un cierto repelus.
    Por lo demas, utilizar lo tecnologia y los adelantos para mejorar nuestra vida profesional y los servcios que podamos ofrecer, me parece estupendo.
    Un abrazo.

  4. Maria Antonia dice:

    Hola a tod@s !!
    Como dice Jaime, hay que subirse al tren, los más lanzados irán en AVE y los “recelosos” iremos en ALVIA, pero al final….. a morir al palo. Es la etapa que nos está tocando vivir y si queremos seguir el ritmo no podemos dejar pasar las oportunidades que se pueden presentar on-line. Empezaremos “poquico” a poco y acabaremos encantados con los geolocalizados, eso creo.
    Saludos.

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