“La red social” de mis hijos

// Abril 27th, 2011 // Uncategorized

La_red_social_-_600Para mí lo mejor de las vacaciones es que me permiten pasar más tiempos con mis hijos y a ellos conmigo.

Los míos son pequeños, -o grandes según quien lea esto-, y tienen once, ocho y siete años. Lo comento para que el lector se sitúe en el contexto. En la observancia de su comportamiento aprendo mucho de ellos e incluso, a lo Dan Ariely, me permito hacer experimentos marketinianos aplicando algunas de las teorías que enseño en mis cursos.

Es tremendamente divertido ver cómo reaccionan a determinados ganchos que les tiendo. Sobre todo ensayo la prácticamente infalible teoría de la alternativa de elección. Que como muy bien saben los que más me siguen, consiste en plantear dos opciones similares ante cualquier decisión que deba tomar una persona. Y digo similares porque si a un niño le planteas por ejemplo si quiere hacer la tarea de Semana Santa o jugar pues la respuesta es obvia. Ahora bien, si le planteo si quiere hacer la tarea de matemáticas o la de lengua, o si quiere jugar a la videoconsola o andar en bici; estoy dejando elegir dentro de dos las actividades que yo quiero que hagan en ese momento. Es mucho más eficaz que si le pregunto abiertamente qué tarea quiere hacer o a qué quiere jugar.

También he ensayado otra teoría con ellos que tiene una fantástica moraleja para todo profesional, especialmente para mis favoritos: los vendedores.

Los dos primeros días de vacaciones decidí conjuntamente con mi esposa que reinara la anarquía en casa. Les dijimos a los niños que hicieran lo que quisieran. Ocurrió lo siguiente: Se levantaban  cuando les daba la gana, comían cuando decían que tenían hambre, sus habitaciones estaban intransitables, por supuesto no hicieron ninguna de las tareas del cole y acabaron con todas las pilas de la casa jugando a la videoconsola. Lo sorprendente es que para el mediodía del segundo día –Viernes Santo-, estaban aburridos perdidos y así lo manifestaban. Empezaron a discutir entre ellos, se tropezaban con sus juguetes y nos pidieron orden. Sí, alucinante, fue mi hija de ocho años la A que me pidió “una reunión”(sic) para hablar conmigo del asunto. La verdad es que era necesaria pues mi mujer estaba a punto de estallar también.

En dicha reunión todos estaban de acuerdo en que había que actuar organizadamente. Por lo tanto hicimos una planificación con cuatro áreas de actividad: deberes del cole, lectura, ayudar en casa y, por supuesto, ocio, mucho ocio. Dentro de cada actividad planteamos alternativas de elección con lo que además tenían la sensación que eran ellos los que en realidad estaban decidiendo qué hacer en cada momento. Todo eso con unos horarios que cumplir y con unos objetivos en cada área. La cosa va viento en popa y están disfrutando como locos. Le pregunté a mi hija mediana ayer mismo cómo iban las cosas y me dijo que mucho mejor que cuando no hacían nada de provecho y que se lo estaban pasando genial además de tener la satisfacción de ayudar en casa y tener la tranquilidad que sus deberes van a estar acabados para el próximo viernes, dos días antes de la vuelta al colegio.

Y ahora, me paro en la anécdota. Un día, dentro de su tiempo de ocio, estaban jugando en sus habitaciones cuando decidieron que querían cambiar de actividad. Bajaron al salón y me encontraron viendo cine –para variar-. Concretamente llevaba quince minutos disfrutando de la película sobre Facebook, La Red Social, de David Fincher. Mis hijos me preguntaron si podían verla conmigo. Les dije que sí, pensando en que apenas iban a aguantar diez minutos sentados. Para mi sorpresa, a excepción de la pequeña que estuvo viéndola durante casi cincuenta minutos, aguantaron toda la película prácticamente sin moverse.  Durante el visionado me hicieron muchas preguntas y al terminar algunas más. Lo cierto es que me reconocieron que no habían entendido prácticamente nada pero que les había gustado. Al principio, pensé que eran nativos digitales y estaban muy interesados en la temática que se trataba. Luego deduje que no, que en la película no se habla tanto del producto, sino de un negocio, de una historia de jóvenes emprendedores montando una empresa. Con lo que concluí que era genético y que lo que de verdad les gustaba eran los negocios, como a su padre. Al final me di cuenta que tampoco era exactamente eso,  que en realidad, no habían entendido nada de la película pero que había algo que les atrapaba en el sillón de manera magnética. Y ese algo no era otra cosa que el gran trabajo de David Fincher que imprime un ritmo a sus películas fantástico con un gran manejo de la cámara y de los planos, con unos flash-back que te atrapan en la historia, con una iluminación muy calculada, unos personajes muy bien trabajados, una música envolvente y una fotografía espectacular.

Ya en su filmografía hay títulos como Seven, El Club de la Lucha o El curioso caso de Benjamin Button. Ya está trabajando en la versión norteamericana de Los hombres que no amaban a las mujeres y en el remake de 20.000 leguas de viaje submarino. Habrá que estar muy atentos porque es un director todavía muy joven que de seguir este ritmo acabará siendo uno de los grandes. Al tiempo.

A todo esto mis hijos no habían oído hablar de Facebook en la vida, ni saben qué son las redes sociales ni para qué sirven. Tampoco me pidieron al final de la peli que se lo enseñara. No estaban en absoluto interesados. Prefirieron afortunadamente el contacto off line con los niños vecinos que en ese momento estaban jugando en la plaza de delante de nuestra casa.

Y yo, sinceramente prefiero que así sea, no me gustaría que acabaran como Mark Zuckerberg. Al menos como el Mark Zuckerberg que nos describe Fincher en La Red Social.

2 Responses to ““La red social” de mis hijos”

  1. Jaime dice:

    Hola ¡¡¡, venga, parece que arranco el primero o es que todo el mundo está de vacances…
    Si ustedes han descansado esta SS, perfecto, es uno de los objetivos…
    Una vez mas me trae viejos recuerdos recuerdos leer el artículo de Miguel; las FAMOSAS o DICHOSAS TAREAS, jijiji.
    Yo era de los que había que empujarle para no dejarlas para el final, aunque con un PROFESOR en casa, nunca me salia con la mía; menos mal…
    Ahora si que tengo una nueva tarea por delante, en este caso del ámbito profesional.
    Objetivo -> VENDERME, o lo que es lo mismo VENDER MUCHO Y BIEN.
    Espero conseguirlo ¡¡¡
    Saludos.
    Jaime

  2. Fernando El Tudelano dice:

    Holá!! Ya veo Miguel que lideras y gestionas equipos de personas a la perfección. Yo estas vacaciones lo he tenido relativamente más fácil porque solamente tenía que ocuparme de mi peque, que tiene poco más de dos años pero que “cunde como la maizena!!!” (como diría mi madre). Y, la verdad, es que no sé si mi peque es nativa digital o cómo catalogarla porque me tiene un poco despistaíco. Le pones el yuotube y se embelesa con el Pocoyó, la Dora y el Lazy Town, pero lo que más me sorprende es que se cansa pronto y necesita acción, moverse, corretear, subir, bajar,… es incansable. Y cuando está en la huerta de su abuela está como pez en el agua, lo cual supongo que ocurre porque está en el medio natural, en plena naturaleza, valga la redundancia. Y espero que siga manteniendo esta inclinación natural hacia lo natural (valga otra vez la redundancia), que seguro que los avatares de la vida la harán inclinarse hacia el mundo digital.
    Un abrazo

Leave a Reply