Y al fin sabrás lo bello que es vivir…

// Junio 20th, 2011 // Uncategorized

La vida es bella2Fue el viernes pasado cuando,  tras un día bastante intenso, acudí con cierta pereza, para qué negarlo, a un concierto que iban a interpretar el coro parroquial y el coro de niños de la escuela de música en la iglesia de mi querido pueblo. Lo cierto  es que el clima empujaba más a encerrarse en el templo que a pasear por la orilla del Arga y si a ello unimos que una de mis hijas formaba parte de “los chicos del coro”; pues no había más que pensar.

Llevaba mi niña una semanita tarareando un tema de El libro de la Selva sin yo sospechar que eran ensayos susurrados para la puesta de largo de su actuación. Y así, me encontré con un programa completo donde cien voces de grandes y pequeños, acompañados por una docena de músicos, nos deleitaron durante hora y media larga con un popurrí de bandas sonoras de películas archiconocidas. Una delicia. Y ahí estaba yo, emocionado viendo a mi niña cantar “Moon River” de la película Desayuno en Tiffany´s (aquí algún imbécil decidió llamarla “con diamantes”). En fin, un ratazo con mucho trabajo detrás, con el que nos obsequiaron mis paisanos más melómanos.

Como broche final sonaron los acordes del tema central de “La vida es bella” y ahí me desplomé emocionalmente. Me empezaron a brillar los ojos, se me hizo un bolo en la garganta, la vista perdida en algún lugar de la bóveda y una estúpida sonrisa en mi rostro acompañaban las voces bien timbradas entonando una letra que, refresco a los entusiastas de mii blog, dice así:

Yo, al verte sonreír soy
la niña que ayer fui.
Si yo velo por tus sueños
el miedo no vendrá
y así sabrás lo bello que es vivir.

Caen mil lágrimas al mar
tú no me verás llorar,
y es que sólo tu alegría amansa mi dolor
y así yo sé lo bello que es vivir.

Sí, mi corazón siempre estará donde esté tu corazón,
si tú no dejas de luchar.
Y nunca pierdes la ilusión, nunca olvides que al final
habrá un lugar para el amor.

Tú no dejes de jugar, nunca pares de soñar,
que una noche la tristeza se irá sin avisar
y al fin sabrás lo bello que es vivir.

Y es que en esta semana de solsticio de verano, donde en las hogueras de la nit de Sant Joan –así la llamaba mi abuela-, el fuego purificador quemará lo peor de nosotros y figuradamente nos redimirá para dar lugar al hombre nuevo –y a la mujer nueva, que nadie se me enfade-; es el momento idóneo para experimentar el cambio, la conversión hacia lo que quiero ser, hacia el vendedor que necesito ser.

Y es que, como se demuestra en La vida es bella, nada es para siempre. En cualquier momento la vida nos lanza por un camino que no pensábamos que nos íbamos a ver obligados a transitar. Es como la caja de bombones de Forrest Gump, no sabemos qué bombón nos va a tocar. A partir de ahí podemos estar esperando a que las cosas ocurran: las buenas, como que nos toque la lotería, o las malas, que un accidente o una enfermedad nos prive de algo.

Pero el error esta precisamente ahí, en la espera. La vida es un constante cambio, de hecho, como decía Heráclito –a veces pienso que desde los grandes filósofos griegos de la antigüedad no hemos inventado nada-, lo único constante es el cambio. Luego si el cambio, para bien o para mal, se va  a producir, tenemos dos opciones: o esperarlo, o ir haciendo pequeñas transformaciones nosotros mismos para producirlo. Claro que si impulsamos un cambio procuramos que éste sea en positivo. Pero lo importante es hacerlos porque así nos acostumbraremos a vivir de una forma donde veremos que las transformaciones se producen porque en realidad hacemos nosotros también para que se produzcan. Con lo que, si nos acostumbramos a vivir así, cuando llegan mal dadas, no nos alegraremos, por supuesto, pero seremos mucho más capaces de afrontar las consecuencias que quien entiende que la vida es llegar a un estado de confort para perpetuarse allí in secula seculorum.

Y es qué tenemos la opción de instalarnos en esa zona de confort o, por el contrario, optar por la de incomodidad, que es más sacrificada, pero que da muchas más satisfacciones. Porque la felicidad no está en alcanzar la meta sino en la búsqueda para alcanzarla. Si nos instalamos en la zona de confort pensando que la vida es un estado inmutable, corremos el riesgo de caer en un tercer escalón: la zona de pánico, que se sitúa justo por debajo de la zona de confort. Si por el contrario, hacemos de nuestra vida una constante evolución, una decidida búsqueda, anidaremos siempre en la zona de incomodidad que es una zona activa, inconformista, ambiciosa –en el mejor sentido de la palabra-, creativa, ilusionante y dinámica. De vez en cuando, cuando nos cansemos, podremos levantar el acelerador y dejarnos caer durante unos instantes a la zona de confort y disfrutarla pero siempre sabiendo que es una estancia temporal y que pronto volveremos a subir el escalón para seguir peleando y disfrutando a la vez en la búsqueda de nuevos retos, de nuevas sensaciones, de más vida. Si, por el contrario, ambicionamos instalarnos en la zona de confort donde la vida pasa sin más, donde tengo mii pareja, mii casa, mii coche, miis hijos, mii curro, mii perro, miis amigos pero no sé a dónde dirijo mii vida, la amenaza de caer a la zona de pánico aparecerá tarde o temprano y las posibilidades de salir indemnes de la misma serán más reducidas.

Alguno pensará, por ejemplo, “pues yo no tengo curro”. Y sí, una desgracia que, si estás acostumbrado a vivir en la zona de la incomodidad, estoy seguro que serás capaz de afrontarlo con más entereza y con más opciones de salir de esa situación. Otro pensará: “pues a mii no me salen las ventas”. También puede ser, si en los tiempos de bonanza te hubieras acostumbrado a trabajar en la zona de incomodidad y no dejarte llevar en la zona de confort, seguro que ahora tú o tu empresa estaríais mejor preparados para afrontar los exigentes retos de estos tiempos de turbulencia.

Buena semana para el cambio, buena semana para mandar al carajo tus viejos métodos y costumbres que, como vendedor, no te llevan a ninguna parte. Escríbelas en un papel, acércate a una de las muchas hogueras que el próximo viernes se encenderán en pueblos y ciudades y sonríe viendo como se quema tu trozo de papel mientras piensas que, como dice la estrofa de La vida es bella: Sí, mi corazón siempre estará donde esté tu corazón, si tú no dejas de luchar.

Feliz semana y perdón por los “miis” del texto, quizás me he pasado hoy con la autopromoción.

5 Responses to “Y al fin sabrás lo bello que es vivir…”

  1. Javier dice:

    Hola Miguel, como siempre fiel la cita con nosotros. Para contarnos parte de tu vida. Cosa que me encanta. Por un momento me ha parecido estar a tu lado, escuchando esas infantiles voces y tragando saliva, pues a mi también me emociona esa inolvidable película y banda sonora. Bueno…el confor, vaya palabrita. Tod@s deseamos el bienestar, pero creo que no está muy claro lo que es. Si eso supone no pensar, apoltronarse, no avanzar, y con lo cual, retroceder… prefiero vivir menos acomodado, pero más vivo. Dicen que el hambre espabila. Pues eso, a pasar un poco de hambre, que nos vendrá bien para el cuerpo…y para la mente, espero.
    Gracias Miguel. Por cierto, a ti que te gusta la música. Tuvimos la suerte de tener en Tudela en el “esperado” y recientemente inaugurado Teatro Gaztambide. A Wim Mertens autor de varias banda sonoras de peliculas, y a Jordi Saball. Una verdadera delicia los dos, cada uno en su estilo.
    Gracias Miguel, una vez más; por tus consejos, y por compartir con nosotros tus emociones.
    Un abrazo, Javier G. Vidal

  2. Nacho Sibón dice:

    Amiguitos!
    El pasado viernes salió a la calle el “Txiki-Cheque”: la revista de “Cheques descuento” que edito cada 2 meses. Ésta ha custado una burrada: Y sólo hay 13 Cheques… He impreso 20.000, de los cuales 17.000 van con el Diario de Noticias.. los otros 3000 los reparte servidor, uno a uno, tienda a tienda. A eso lo llamo yo “Hacer la calle”. Me encanta repartir alegría!!! (Marengo 2 mojitos gratis, Negro zumbón 2×1, Eroski 10% en toda tu compra de alimentación, Restaurante reino de Navarra 33%, Toldos artazcoz regala motor y sensor de viento…

    Ahora que funcione!!

    Servidor no sabe lo que es la “Zona de Confort”… Gracias Miiguel, por estar ahí.

    Larga Vida al rock’n'roll..!

    (Qué bonitos son los conciertos de los hijos…!!) ;-)

  3. Santi dice:

    Lo más importante es tener ese sueño, esa visión, esa meta; establecida en el tiempo… pero … ¿nos hemos parado a pensar si la tenemos? Si la tenemos, con iniciativa, buen hacer, constancia y suerte puede conseguirse.
    Pero debemos saber qué es lo que queremos, que no es tan fácil.
    Saludos.

  4. Maria Antonia dice:

    Hola a tod@s!!!
    Tener una meta…. no está mal, por principio, y conseguirla, ya es el NO VA MAS. Estoy de acuerdo con Santi, tenacidad, constancia, buen trabajo y …. “mieja” suerte, que últimamente escasea por mis barrios.
    Os deseo a todos los seguidores y al Maestro una buena “NIT DE SANT JOAN” y que todos los malos augurios se quemen en las hogueras y empecemos el verano con energías renovadas.
    Saludos.

  5. Fernando El Tudelano dice:

    Bufffff……brillante como siempre Miguel y esta vez te has superado con este alarde de optimismo, exigencia y entusiasmo. Miguel y pesimismo es un oxímoron (tenía ganas ya de utilizar este palabro).La verdad que el artículo de esta semana da para mucho mucho. Sin ánimo de hacer la competencia a Mii ni de restarle seguidores (nada más lejos de mii intención, él bien lo sabe) os invito a que veáis en You Tube la ponencia de Xavier Verdaguer en el Foro Agora Talentia 2011 que se celebró el pasado Marzo en Pamplona. Sintetizando muchísimo su ponencia, él la resumía en que “la vida (y el trabajo) es un juego, entremos a jugar”. Y enlazando esto con la peli del artículo de hoy, en ella el gran Roberto Benigni es capaz de interpretar a un padre que enseña a su hijo como si fuera un juego sus avatares dentro de un campo de concentración. Creo que no hay nada más trágico que la situación en que se encuentran ambos y que el padre es capaz de traducirlo en un juego. Por lo tanto, para el resto de los mortales cualquier incidencia de nuestra vida debe de ser una anécdota como para no tomárnosla con humor (exceptuando desgracias mayores, claro está).
    Y como continuación a lo que comenta Mii, no creo que situarnos en una zona de comodidad sea un buena opción, mejor dicho, actualmente no es (o no debe de ser) ni una opción posible….camarón que no nada….y ahora la corriente viene fuerte. Ya lo dijo el presidente de Danone, que para que una empresa evolucione debe mantenerse constantemente en una situación de incomodidad.
    Aprovechemos estas fechas para que, con estos incipientes rayos de sol, le demos la vuelta al calcetín (esto me recuerda a algo) y busquemos esa meta que nos haga llegar a conseguir la felicidad, esa felicidad que normalmente se encuentra en el proceso y no en el resultado (algo de esto sabe Sir Ken Robinson con “El Elemento”).
    Que paséis buena semana y un abrazo a tod@s.

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