Cadillac Man o Panamera Man
// Julio 4th, 2011 // Uncategorized
Llevo borrando la primera línea del artículo de hoy diez veces. Todavía no he encontrado un tema de inspiración que, además de dar consejos comerciales, lo haga con la frescura propia del verano sin recurrir a tópicos de esta época. Es decir, me he propuesto no hablar de piscinas, de barbacoas o de los Sanfermines. Tampoco de vacaciones o viajes ya que soy consciente que me van a leer hoy los “activos” en estas fechas . Y, entrecomillo lo de “activos” porque si los lunes cuesta levantarse de por sí, hay que reconocer que los de verano aún más. Tanto que va a ser imposible que un servidor cumpla con el objetivo de alegrar la mañanita lunera de los vendedores a la hora de costumbre y, al menos durante este mes, se tendrán que conformar con que les alegre el mediodía.
Además tengo a la chiquellería de fiesta y el fragor de la batalla matutina de uniformes, carteras, desayunos precipitados y carreras por los pasillos y escaleras son escenas de un pasado reciente que ya empiezo a añorar. En fin que abandonas tú casa rumbo al trabajo mientras observas con sana envidia cómo los tuyos siguen abandonados, pero no a su suerte, sino a los brazos de Morfeo. Con lo que la pereza a la hora de iniciar la jornada se acrecienta por momentos hasta casi llegar a la categoría de pecado.
He leído por Expansión este finde que las ventas de vehículos están cayendo y de qué manera. Y me he acordado de los pobres vendedores de coches, entre los que se encuentran algunos de mis lectores, que no lo deben estar pasando nada bien. Se han vendido, en lo que llevamos de año, un 27% menos de turismos de los que se vendieron en el primer trimestre del año 2010. El año pasado estaba el plan 2000E, que produjo incrementos de dos dígitos en el mismo periodo de tiempo, frente a la carestía de las ventas del año 2009 que fue el primer año nefasto.
Este termómetro de la economía, uno de los mejores para conocer cómo estamos, nos viene a decir que cuando se aplican tiritas para cortar una hemorragia importante, el resultado es que el enfermo, aunque aplace un poco el desenlace, se acaba desangrando.
Van a tener que recurrir los vendedores a técnicas propias del pasado o de vendedores poco profesionales para “colocar” algún que otro carro. Porque, según esta misma noticia, el tránsito de personas en los concesionarios ha bajado un 60% y, de media, tan sólo dos personas por día se interesan por comprar un coche nuevo. Me estoy imaginando un concesionario normalito con tres vendedores que entrenan por las tardes en una pista de atletismo los cien metros lisos para que, cuando entre un posible comprador, echar una carrera para ver quién es el Usain Bolt que lo aborda primero.
Eso si no eres un vendedor de Porsche que, mientras las marcas de los coches “normales” se afanan en sacarles brillo a los coches de la exposición para hacerles parecer, al menos, más lustrosos; los de la marca de Stuttgart, crecen en ventas un 32% gracias –según el mismo artículo-, a la venta de su vehículo bautizado como “Panamera”. Y es que como dice Dave Moss (Ed Harris) en Glengarry Glen Ross: “El rico se hace más rico y el pobre se hace más pobre, es ley de vida”.
Es normal que a los vendedores de concesionarios les entre la tentación de volver a viejas artimañas de venta y revisen las técnicas de Joey O`Brien (Robin Williams) en Cadillac Man. Me acuerdo mucho de la escena de la conducción a un cementerio con la que se inicia la película y que voy a resumir aquí, para después terminar dando algún consejo para mis sufridos lectores de este lunes de verano.
Resulta que una comitiva que va a un entierro se detiene porque el coche fúnebre sufre una avería. En esto, pasa por ahí Joey O`Brien, vendedor de coches de segunda mano, que detiene su vehículo y aprovecha para dejar su tarjeta al conductor de la funeraria que está malhumorado por la avería. En estas se acerca la viuda –poco compungida, pero viuda al fin y al cabo-, pidiendo explicaciones a la funeraria por el retraso. En estas, Joey ve la oportunidad para hablar con ella y, tras varias condolencias y piropos hacia su marido muerto sugerirle que, una vez se le haya pasado su dolor por la pérdida, para darse una alegría, que se pase por el concesionario y pregunte por él y sus inigualables ofertas de vehículos de ocasión.
No sé si los actuales vendedores de los concesionarios necesitarán llegar a tanto. Pero, aunque no era desde luego el momento, sí podemos aprender una lección de la iniciativa del vendedor de Cadillac Man: un comercial siempre debe de ser capaz de ver las oportunidades de negocio esté donde esté. Allí donde éstas se puedan presentar.
Por eso y ahora que en Pamplona empieza la fiesta, que nadie olvide las tarjetas de visita en casa que las oportunidades van a aparecer seguro.
Y al final he hablado de los Sanfermines. Supongo que es el riesgo de empezar con un folio en blanco sin una idea clara de cómo serán sus renglones. Me temo que es imposible abstraerse de una realidad inmutable: Faltan 48 horas para el chupinazo.

Que pasa miguel, yo me quedaría con el panamera blanco q llevo a David y andrea el día de su boda, pues si yo nuevamente al curro, solo dos días y cerramos que pa lo que se va a hacer compensa.
Pues nada Miguel, te veo pronto un salute
Rafa
Hola Miguel. No pasa nada por hablar de lo propio en estas fechas. Mejor hablar de eso que de la difunta economia, que como no empecemos todos a consumir un poco más y de manera oficial, sin pedir que te quiten el IVA como me acaba de ocurrir bajo amenaza de; ya no te compro,los otros me lo hacen, tu porque no querras. Sin darnos cuenta de que la economia tambien la regeneramos nosotros. Bueno…que me voy del tema. Tienes mucha razón Miguel, seomos vendedores al 100% no hay que desaprobechar cualquier momento. A mi no me gusta ser agresivo, pero estando como estamos, habra que serlo un poco más.
Bueno Miguel y demas colegas, que descanseis y disfruteis de las fiestas, si sois de Pamplona, o de cualquier pueblo, porque en estas fechas ya hay mas de uno que esta con el pañuelo casi puesto. Un abrazo, Javier g. vidal
Pues la verdad es que a estas alturas de año y víspera de nuestros Sanfer cuesta lo suyo poder centrarse. Por lo tanto, yo también os deseo a todos que paséis buenas fiestas y que descanséis que hay que reponer fuerzas para la vuelta al cole.
Un abrazo
¡Bueno, bueno…! Tendría que ver la película pero lo de vender algo a alguien en su primer día de viudedad me parece algo sólo de película… ni arte floral, ¿que no?
Aquí es cuando entra lo comentado muchas veces de los valores de cada persona, de cada comercial.
Cada cosa a su tiempo.
Saludos…