La cara de póker de Mike McDermott
// Septiembre 19th, 2011 // Uncategorized
La primera vez que vi 21 Blackjack me defraudó. Tuvo que ver sin duda con las expectativas previas con las que acudí a la sala de cine. Esperaba ver una película tipo Ocean`s Eleven y claro, es una cinta sin duda menor. Una pena porque la idea es muy buena y, según parece, está basada en hechos reales. Pero, a mi entender, el guión flojea mucho en una película a la que además, le sobra metraje.
Hay otra película para mí mucho más completa sobre apuestas en juegos de azar y esa es “Rounders” con un reparto extraordinario: Mike McDermott (Matt Damon), Teddy KGB (John Malkovich) y Lester Murphi “Gusano” (Edward Norton) –fantástico en esta película- y Joey Knish (John Turturro). Donde hay un guión mucho más sólido con unos personajes mucho mejor construidos.
21 Jackblack narra el intento por parte de un grupo de tramposos de hacerse ricos en los casinos de Las Vegas jugando a las cartas, concretamente al Blackjack, también conocido como“21”. Mickey Rosa (Kevin Spacey), profesor de matemáticas, es quien forma el equipo de jugadores y les enseña el método de recuento de cartas, que está basado en un complicado lenguaje de señas con las manos. El trabajo en equipo, el talento natural y la habilidad son las claves del éxito de este equipo de jugadores de cartas.
Rounders, por otro lado, es una historia más sencilla de contar donde se puede ver cómo un gran jugador de póker ayuda a otro jugador, que acaba de salir de la cárcel, a saldar deudas contraídas por el juego. Es una película donde, desde el punto de vista doctrinal, podemos observar lo perverso de la ludopatía; pero donde también podemos analizar la importancia del comportamiento no verbal o de lo útil que resulta la experiencia y el dominio de todas las variables del juego. Es decir de las habilidades de los jugadores.
Habilidad viene de hábito y hábito, según la Real Academia Española de la lengua, en su segunda acepción, es el “modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas”. Es decir, que si adquirimos un conocimiento sobre el manejo de cualquier cosa y dedicamos un tiempo y esfuerzo prolongado en el tiempo a desarrollar ese conocimiento, adquiriremos una destreza tal en su uso que seremos capaces de manejarlo sin apenas dedicar neuronas al asunto. Desde el subconsciente.
El control del movimiento de manos, cabeza, ojos, bocas, etc., de cada jugador de póker deben ser ensayados y aprendidos previamente. Aunque, evidentemente será a través de muchas partidas cuando ese hábito sea desarrollado. Esa habilidad para, por ejemplo, esconder las emociones, no es casual, no es talento natural. Es fruto de un trabajo previo intenso tratando de evitar que una emoción estropee una buena mano de cartas. Sólo entonces -como vemos en Rounders-, una vez controlado nuestro cuerpo, podremos dedicar todos nuestros sentidos a la jugada de cartas que tengo en mi mano. O lo que es lo mismo, dedicar mi cerebro pensante exclusivamente al juego.
Mike McDermott (Matt Damon), nos describe la importancia de la comunicación no verbal en el juego del póker que debe ser aprendida para que la trabajemos desde el subconsciente:
“Sus gestos les delatan como letreros de neón: tics faciales, dedos nerviosos, una mano tapando la boca, su forma de fumar. Movimientos inconscientes que revelan las cartas que hay en sus manos. Lo captamos todo. Si un novato va a por todas va de farol, si actúa con humildad tiene una buena mano. Así de sencillo.”
Con lo que además de controlarnos a nosotros mismos, también debemos aprender a vigilar y a traducir el lenguaje verbal y no verbal de nuestro contrario, de nuestro cliente.
En 21 Blackjack vemos igualmente el trabajo de ensayo previo para, a la vez
de ir adquiriendo la habilidad para contar cartas, desarrollar un lenguaje propio de códigos internos en el equipo para que todo funcione perfectamente en el casino. En este caso, a diferencia de Rounders, aquí se insiste mucho sobre la importancia del trabajo en equipo.
En el inicio de mis cursos, cuando les pregunto a mis alumnos a qué han venido, me dicen normalmente que a saber más o a aprender. Les aviso que en el primer caso, les voy a defraudar y en el segundo, que el aprendizaje se desarrolla fuera del aula. Entonces, ¿para qué el curso? Muy sencillo para contarles cuáles son las técnicas que pueden desarrollar en la venta. El conocimiento de las mismas es tremendamente sencillo, de ahí lo de defraudar a aquellos que persiguen a la ciencia. Por ejemplo, no es necesario tener un coeficiente de inteligencia muy elevado para comprender que para hacer una pregunta cerrada a nuestro interlocutor para que nos diga un “sí”, basta con empezar a formularla con un verbo. Lo que es más complejo es adquirir el hábito para en cada entrevista realizar esas preguntas cerradas en un momento dado de la entrevista.
Ni el Blackjack ni el Póker son juegos complicados. Son, por el contrario, tremendamente fáciles de comprender. Es, por ejemplo, mucho más complejo el mus. No es el conocimiento en el juego lo que te da ventaja sobre los rivales, sino la habilidad que demuestres en el mismo.
Suelo decir a mis alumnos que de todas las técnicas de venta que hayan anotado –que no aprendido-, las vayan ensayando de una en una. Es imposible intentarlo todo a la vez. Es como el lenguaje del niño: van perfeccionando su vocabulario con el paso de los años. Cuantas más acciones ejecutables las hagamos desde el inconsciente más libre nos quedará el consciente para seguir ensayando nuevas técnicas.
Por eso, cuando conseguimos una venta no es por suerte, es fruto de un trabajo ensayado con mucho tesón y mucha constancia. Mucho tiempo repitiendo determinadas técnicas hace que las aprendamos. La suerte aparece cuando el hábito forma parte de ti como vendedor.
Como Mike McDermott nos recuerda en Rounders:
“¿Por qué sigues creyendo que apuesto al azar? Dime, ¿por qué crees que llegan los mismos cinco tíos a la mesa final en los mundiales de póker, siempre, cada año? ¿Qué son, los tipos con más suerte de Las Vegas? Es un juego de habilidad”.

Querido Amigo Miguel… yo de verdad que ya no se cómo vender (publicidad) en estos tiempos de CRISIS (Lo se: palabra innombrable…).
El caso es que al final vendo.
El próximo Viernes 30 de Septiembre sale a la calle el Nº 3 de mi revista “Txiki-Cheque”: Revista que sólo contiene cupones descuento de la que tiro 20.000 ejemplares encartados en el Diario de Noticias de Pamplona y comarca.
Ha sido un verdadero calvario poder termirarla…
Perdonad este pequeño “autopromo”. Pero el caso es que cada vez que firmaba un contrato estaba actuando: Trataba de no dar saltitos de alegría, ni tan siquiera de esbozar una “sonrisa profidén”… que no se me notara que estaba desesperado por firmar otro contrato más.
También actúo de modo natural cuando presento mi producto: sonrío e intento contagiar a mi interlocutor.
A veces, cuando tengo un “sosodecojones” delante, no paro hasta no sacarle una sonrisa ¡aunque no me compre!
No se si estoy loco por ser vendedor, …o soy vendedor porque estoy loco… ¡pero me gusta!
Larga vida al Rock’n'roll…!!
Es verdad lo que dices, la peli es muy floja, tiene + emoción leer la historia verdadera, es realmente creible, mientras que la peli se va por los cerros de los que quieren ser estrellas, el único que se salva es Kevin Spacey