My Writings. My Thoughts.

Mirror, mirror

// Mayo 7th, 2012 // 3 Comments » // Uncategorized

mirror mirrorEspejito, espejito, dime, ¿quién es la más guapa del reino? Tarde de cine dominguero este finde con mi hija pequeña a la que prometí, allá a mediados de marzo, que le llevaría a ver Blancanieves, mirror, mirror. La peli protagonizada por Julia Roberts en el papel de ¿malvada? madrastra. Compromiso que se hizo ineludible toda vez que su hermana me acompañó el día anterior a otro Reino, el de Navarra, donde los rojillos trataban de demostrar su supremacía futbolera a nuestros vecinos del norte, los guizpuzcoanos, que 500 años después de que nos invadieran con las tropas castellanas, caían de nuevo por aquí sin ánimos de devolvernos los cañones de Velate y sí de arrancarnos alguna setica de mayo, que no los puntos del casillero de nuestro posible Eurosasuna.

Ahí estuvimos en los multicines Olite de Pamplona que hacía un siglo que no frecuentaba. Y ahí estaba el acomodador. Que ya no les llama nadie así, pero el de hoy, por vestimenta y ademanes, ¡vaya que lo era! para honra de su olvidada profesión. La peli, floja, flojísima diría yo. Creo que hasta para mi hijita que en los eternos 105 minutos de función, ni la vi reír, ni llorar, ni asustarse, ni apasionarse, ni nada de nada, con una historia que no hay por dónde cogerla.

En el aburrimiento, me pegué toda la película buscando una frase inmortal que me ilustrara este post y no hubo manera.  Así que va a  tener que ser el título de la versión original, es decir, Mirror, mirror; quien me devuelva su reflejo en forma de inspiración para contar aquí alguna cosilla con que ilusionar la semana entrante a los seguidores de mi blog.

Hay una gran película de vendedores que se titula The big Kahuna. En España, se tituló El pez gordo y se estrenó en salas más de cine de autor que de cine comercial. Está protagonizada por Danny de Vito, Kevin Spacey y Peter Facinelli. Y estos son los tres únicos actores que aparecen en la película que no deja de ser una obra de teatro adaptada al cine. Cuenta la experiencia de tres vendedores de una misma empresa que tratan de conseguir un granel pez gordo cliente –un pez gordo-, que está alojado en el mismo hotel donde ellos se hospedan. Los tres protagonistas nos reflejan tres generaciones distintas: el veterano y ya en fase de retirada, el maduro y en la cresta de la ola y el joven inexperto. Todo el guión es un brillante ejercicio de contraste de la escala de valores de cada uno de los personajes.

En la escena inicial Danny de Vito, el que representa el personaje de Phil, el vendedor veterano, dice una frase al joven Bob, al que da vida Peter Facinelli: “La vida está llena de espejos y de relojes. Es una maldita conspiración”. Lo que parece una frase sin más, cuando ves varias veces la película, te acabas dando cuenta que el uso de los espejos y del tiempo es un recurso del director cuando quiere que sus personajes hagan un ejercicio de introspección, de búsqueda de su esencia. Llegué a contar en el largometraje hasta dieciséis miradas a espejos o cristales que producían el efecto reflejo.

No hace mucho un vendedor me preguntaba si podía cambiar su forma de hablar y yo le dije que por supuesto que sí. Yo no tengo una voz privilegiada y tengo que hacer un especial esfuerzo sobre todo cuando hablo en público que, como saben muchos de los que leen este blog, es a menudo. Y creo que lo consigo. Por lo tanto, es educable. Ahora bien, también le dije que no sólo con cambios en su entonación iba a conseguir vender más. Es más, mucho más importante que eso es el dominio de la expresión no verbal que influye bastante más que la verbal ante un interlocutor.

Muchos de los movimientos que hacemos con nuestra postura, ojos o manos, responden a estímulos inconscientes. Si no los cuidamos, nos puede ocurrir que a la vez que decimos algo podemos dar a entender que en realidad estamos pensando todo lo contrario. Todo ello se transfiere a los clientes y éstos lo perciben de una manera igualmente no consciente. De tal manera que racionalmente están plenamente convencidos de adquirir tu producto porque tu argumentación técnica ha sido impresionante, pero hay algo que les frena en la decisión de compra y es que el vendedor “parece que esconde algo” o “no sé tiene un no sé qué, que me impide fiarme de él”.

El consejo que di a mi alumno fue que ensayara ante un espejo lo que iba a decir ante los clientes. Es un muy buen consejo que a mí una vez también me dieron y os puedo asegurar que funciona. Siempre he creído que los espejos no sólo devuelven imágenes. ¿Quién no le ha hablado alguna vez a su espejo como la madrastra de Blancanieves? Y ¿quién no ha tenido alguna vez la sensación de que su otro yo-reflejo le haya contestado?

Es lunes y es un buen día para, al levantarse, mirarse al espejo y decirse aquello de “soy el mejor vendedor del mundo y voy a tener una semana gloriosa”. Échale un guiño de complicidad a tu reflejo y verás cómo éste te contesta.

Y luego están los perfiles de los enanitos que son un fiel reflejo de las grandezas y miserias humanas. ¡Qué grandes los hermanos Grimm! Pero esto lo contaré otro día que por hoy ya vale de cuentos.